Con la frente en alto

Cuarta entrega de HFC - Publicación original: 12.12.2013

créditos imagen: Sport Backgrounds, 724082 Futbol Wallpapers, By Becky Smith

Ayer por la noche a eso de las 20:30 hrs estaba fijado un encuentro con la historia.

He escrito muchas veces que el fútbol es de momentos, que la historia y la estadísticas no juegan, y vaya que necesitaba creerlo. Era nuestro cuarto juego contra Adidas (precedido por tres derrotas), las probabilidades no eran las mejores, pero la convicción de que se podía revertir un marcador adverso y con ello disputar una final estaban intactas y era lo que mantenía con vida al equipo de los anclajes.

Siempre me he referido a los partidos como batallas épicas, algunos podrán pensar que es un poco exagerado. Pero es que no hay otra forma de describir los hechos de cada juego, en dónde cada disputa es una verdadera batalla. Así es, porque el equipo de la marca oriunda de los Alpes, no sólo luchaba contra un la historia, sino que debía hacer frente también a sus propias limitaciones (físicas y numéricas). Aun así, pese a todo pronóstico el plantel estuvo a la altura de las circunstancias y haciendo gala del coraje, se plantó en el campo ante un tremendo rival y en ocasiones hasta lo hizo ver mal (tanto así que llegó a desgastar su mecánica de juego).

Con el objetivo de ganar por diferencia de 2 goles para avanzar directamente a la final, se dio comienzo a la riña. Un temprano gol de Adidas, sepultaba cualquier aspiración del equipo hiltiano para avanzar a la siguiente fase. Sin embargo no fue suficiente para mermar el sueño ni mucho menos lo fue el 0-2 en contra. Los jugadores tenían lo que se necesitaba: “aún creían que era posible”. Si hablamos de remontadas históricas esta era una que merecía estar en el “hall of fame” de la liga. El segundo gol de nuestros camaradas fue un premio al esfuerzo y un golpe a la cátedra futbolera…

Fue una escena increíble, me recordó a “Oliver” (Capitán Tsubasa). Casi en cámara lenta: bajo una marca asfixiante, sin ángulo, ni visión, sin equilibrio y cayendo al suelo, un zapatazo mortal se coló en el arco rival y desató la algarabía de todos los que se encontraban en las gradas incluyendo jugadores del primer finalista (Cervecería) que presenciaban el encuentro. La escena fue conmovedora: Pablo en el suelo con las manos apuntando al cielo como diciendo “de esto se trata señores”, simplemente magistral. Era el empate.

Finalmente la suerte no fue buena con nosotros, la caprichosa no quiso entrar, pues dos tiros en el poste impidieron que se lograra un triunfo histórico, dando paso luego al último gol de Adidas que firmó el 2-3 por el cuál cayó el equipo de nuestros amores.

En general, para nosotros, seres pasionales amantes del balonpié. Cada jugada que no termina en gol es una oportunidad desaprovechada. Los partidos se ganan con goles. Jugar bien no gana partidos ni mucho menos lo hacen quienes más se esfuercen. Las finales no se merecen. Punto. En el otro extremo, los norteamericanos tienen dos palabras con las cuales premian al esfuerzo y reconocen el trabajo que se hace en cancha sin importar el resultado, algo que de vez en cuando para nosotros resulta de un positivismo hasta irritante, la palmadita en la espalda que no significa otra cosa que “para la otra”… Así pues, no me queda otra amigos míos que decirnos “good job”.

Ahora con la frente en alto a pelear por el tercer lugar!!

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